En parte la idea mía siempre fue traerlos, hacerlos aparecer y que tengan un reconocimiento por parte del movimiento estudiantil secundario donde hicieron su ...
Hay que construir la esperanza y la visión de que los jóvenes no sobran, sino que van a ser partícipes de la posibilidad de que todos podamos ser felices. La noche de los lápices es una historia de amor porque es de militancia y de sensibilidad, querer estar con compañeros y compañeras bajo la mirada y la seducción. Por otro lado siento que un Centro de Estudiantes debe servir para que el adolescente pueda encontrase a sí mismo. Siempre en las charlas que comparto con jóvenes hablamos de lo que ellos pueden generar en un Centro de estudiantes. P.D: Aquella experiencia tiene que servir para instalar el debate a los jóvenes de hoy sobre lo que están viviendo. Pablo Díaz: Como protagonista y en instancias de haber hecho la denuncia me lleva a tener responsabilidades muy intensas en la sociedad.